19/6/10

Barriendo para casa...

Que en todas partes cuecen habas es algo conocido. Para muchos, también lo es que los catalanes son… venga, ¿los llamamos raros?.

Pocas veces me veréis tratando de este tema en el blog aunque, no por ello voy a negar que me fastidia esta cada vez más acrecentada manía que nos tienen. ¿Os he dicho que soy catalán?...

Me remito a la primera frase de este post: “en todas partes cuecen habas”. Tal vez y solo tal vez, si algunos de esttos políticos que nos rodean, ganaran su tiempo intentando sumar en vez de (ya no restar si no) dividir, otro gallo nos cantaría.

Ya veis un post muy refranero a la vez que sentido.

Esta mañana he leído en Facebook esto, que ahora comparto con vosotros. ¿A que barro para casa?...

Articulo del padre de Manu Chao sobre los catalanes, aparecido en " La Voz de Galicia".

Me gustan los catalanes porque a lo largo de su historia acogieron e integraron a íberos, fenicios, cartagineses, griegos, romanos, judíos, árabes y toda clase de charnegos y sudacas, sin conocer los problemas que afectan ahora a Francia; es un ejemplo.

Me gustan los catalanes porque ya el 7 de abril de 1249 el rey Jaime I nombró a cuatro prohombres de Barcelona (los paers) para dirimir los conflictos de la ciudad sin violencias ni reyertas. Esos hombres sabios, que pasaron a cien en 1265 (el Consell de Cent), iniciaron el sistema del gobierno municipal de Barcelona. Gracias a ellos reinó allí la concordia, y antes de empuñar las armas refirieron siempre emplear la razón.

Me gustan los catalanes porque en toda su historia no han ganado ni una sola guerra, y encima les da por conmemorar como fiesta nacional una de las batallas que perdieron en 1714 a manos de las tropas de Felipe V de Borbón.Cataluña había dejado de ser una nación soberana. Desde entonces, cada 11 de septiembre muchos catalanes y catalanas, como hay que decir ahora, se manifiestan para reclamar sus libertades.

Me gustan las catalanas porque una de ellas, joven y bien plantada por cierto, no vaciló en pegarse a mi espalda durante cuatro días en el asiento trasero de una Vespa cuando recorrí la península en pos de Prisciliano.

Me gustan los catalanes porque tienen de emblema un burro tenaz, trabajador y reflexivo, muy alejado del toro ibérico cuyas bravas y ciegas embestidas lo abocan a la muerte. Estos animales son de una raza registrada, protegida, y prolíferos sementales. Al igual que el cava, se exportan a numerosos países para mejorar la especie autóctona, como a Estados Unidos, donde crearon el Kentucky-catalan donkey. Y allí no piensan, ni mucho menos, en boicotearlos.

Cierto es que en el carácter catalán confluyen las virtudes del asno. Pero los rasgos diferenciales no se limitan a los de este cuadrúpedo. La población catalana se define por una doble característica: el seny y la rauxa . El seny implica sabiduría, juicio mesurado y sentido común.. Tenía seny aquel catalán que iba en un compartimiento de un tren al lado de la ventanilla. Tiritaban de frío y los otros pasajeros le pidieron que la subiera: «Es igual», contestó a varias solicitudes, hasta que un mesetero se levantó furioso y alzó la ventanilla... ¡cuyo cristal estaba roto! «Es igual», volvió a repetir el buen hombre con toda su santa cachaza. Al seny le responde la rauxa, asimilable a la ocurrencia caprichosa, la boutade (frase ingeniosa y absurda). Cuando de joven el surrealista Dalí iba en el metro y veía a un cura con sotana, le decía: «Siéntese, señora».

La alianza de estas dos facetas en un solo individuo forma el carácter catalán, que se comunica, se comparte y se aprecia. El otro día al regresar a París en avión desde Barcelona quise ayudarle a un pasajero, dada la exigüidad del espacio, a ponerse el abrigo: «No, por favor, no se moleste, que bastante trabajo me cuesta a mí sólo»

Me gusta Cataluña porque allí, según Arcadi Espada, don Quijote recobró la razón, sin duda contagiado por el seny. Me hubiera dado mucha pena que el Ingenioso Caballero muriera loco. Me gusta Cataluña en fin y sobre todo porque uno de mis hijos eligió su capital para vivir en ella por ser una ciudad abierta, tolerante y discreta.

*Firmado: *Ramón Chao, músico, escritor y periodista, Caballero de las Artes y las letras por el Gobierno Francés. Y padre del cantante Manu Chao.

9 comentarios:

Laura dijo...

En primer lugar quiero decirte que no tengo nada contra Cataluña ni los catalanes, es más yo misma nací en Barcelona, mis padres trabajaron allí un tiempo y vivieron felices, tengo familia arraigada allí, tíos y primos muy queridos que han nacido y fallecido en esa tierra. Esto no impide que conteste a su artículo. Soy licenciada y doctora en historia moderna, he trabajado en varios países europeos visitando centros de reconocido prestigio académico (mi especialidad es historia) y creo que tengo el criterio suficiente para opinar sobre los errores históricos que has incluido en su carta (no le culpo de ello porque reconozco que últimamente el uso político que se da a la historia, sobre todo por parte de los políticos es aberrante y preocupante). En primer lugar no crea lo que dicen los periódicos, los políticos o la televisión, no se conforme con esa primera opinión de gentes que desconocen la historia, acuda a verdaderos especialistas, a investigadores institucionalmente reconocidos y no sólo del ámbito catalán (allí hay grandes especialistas y grandes majaderos, como en todos lados, fuera de Cataluña también).

En primer lugar, voy a referirme al primer párrafo de su discurso: “loscatalanes acogieron a lo largo de la historia a íberos, fenicios, cartagineses…. Todos aquellos pueblos existieron (están reconocidos por las fuentes históricas de la época), todos excepto los catalanes y por supuesto “los españoles”. Ni los que usted llamaría españoles ni los que ahora llamamos catalanes existieron en aquella época, el nacionalismo fue una corriente política que nació en el siglo XIX, tomó fuerza después de las revoluciones burguesas y tuvo especial arraigo en Alemania e Italia, dos países que nacieron como tales en 1870, no antes. Los catalanes no existen desde la época prehistórica, eso es un punto de vista de la historiografía nacionalista del siglo XIX, un error histórico totalmente superado por la historiografía actual (excepto por tendencias muy politizadas que quieren servirse de la historia para ganar votos). En el territorio que ahora es Cataluña vivían diversas tribus, como en el resto de la península y del territorio que hoy llamamos Francia. Y tanto los que habitaban en Cataluña como en los demás territorios colindantes, tuvieron que convivir mejor o peor (si había que defenderse luchaban y mataban como todos los demás, no creo que los “catalanes” acogieran con los brazos abiertos a todos los pueblos que llegaban a la zona y se mezclaban con la población autóctona) con otros pueblos que llegaban para colonizar o sólo para comerciar. Los íberos no fueron “integrados” vivían allí desde tiempos inmemoriales, fenicios y griegos fueron tímidos colonizadores, y tuvieron los mismos problemas allí que en otros puntos del levante o de las costas del Ponto, del Adriático o del norte de África, ya que no sólo se acercaron al litoral “catalán”. Los romanos sí que conquistaron el territorio y romanizaron prácticamente toda la península, en aquella época, Cataluña como “nación” y los “catalanes” nunca existieron como tales. Es como decir que los “españoles” ya existían en aquella época, eso es todo falso.La inmigración y emigración de la sociedad actual no se pueden mezclar con los problemas de convivencia de aquella época. De verdad, me asusta su ignorancia, es realmente peligrosa y eso que usted ha sido condecorado como caballero de las Artes y las letras por Francia. No será por sus conocimientos históricos.

...

Laura dijo...

Si actualmente Cataluña goza un clima de convivencia envidiable con las personas de otros países que acuden allí para vivir mejor, no se debe a aquellos seres humanos que habitaron en aquel territorio hace dos mil años. Es mérito suyo y de nadie más, no hay que recurrir a la historia.

Durante la Edad Media Cataluña nunca fue un reino, era el condado de Barcelona y un conjunto de señoríos, por lo que la Corona catalana-aragonesa nunca existió. Esta nomenclatura se utiliza mucho, sobre todo el Cataluña, pero fue creada en el siglo XIX y jamás se utilizó en 1134, fecha en la que el conjunto de condados que formaban la actual Cataluña se unieron al reino de Aragón (este sí que tenía categoría de reino) con el matrimonio de doña Petronila y el conde Ramón Bereguer IV. A esta unión de territorios se le llamó la Corona de Aragón; a Aragón yCataluña se la sumaron el reino de Valencia (que por cierto, Jaime I conquistó con importantes ejércitos procedentes de Aragón, aunque luego la repoblación fue fundamentalmente catalana) y el reino de Baleares. Cada territorio tenía sus instituciones particulares, no sólo Cataluña: Aragón tenía su diputación, un persona representante de la justicia “El Justicia”, las cortes y otros organismos propios del Reino que se utilizaban para contrarrestar el poder “relativo” del rey. En Valencia y Baleares sucedía lo mismo, y en Cataluña también. Sólo quiero decir que estas instituciones del “reino” no defendían los intereses del pueblo sino de las minorías dominantes, pues era una sociedad donde no existía ni el concepto de igualdad ni el concepto actual de libertad. La pena de muerte se aplicaba sin miramientos en muchos señoríos de Cataluña, Aragón y Valencia. Castilla también tenía sus instituciones propias, allí también había cortes. Y no creo que los “pars” de Jaime I fueran hombres ajenos a su época porque la conquista de territorios en el Mediterráneo por parte de catalanes y aragoneses se hizo a sangre y fuego. Y el consell de Cent en Barcelona fue una institución de su época, basada en las desigualdades profundas de la sociedad medieval, no hay que sentirse orgulloso de ello. El término nación sí que aparece en los documentos de la época, pero no sólo en documentos catalanes, sino también en los aragoneses y esta nación medieval no tiene nada que ver con lo que nosotros llamamos nación en la actualidad. En la edad media podemos hablar de “catalanes” como las personas que estaban bajo la jurisdicción de los condados de Cataluña y de las instituciones creadas en Barcelona, pero ¡ojo! los catalanes de aquella época no eran los de ahora, no eran “ciudadanos”. Debemos recordar que en aquella época la sociedad era estamental.

Laura dijo...

Dice usted que los “catalanes te gustan porque en toda su historia no han ganado ni una sola guerra”, eso son tonterías, los catalanes participaron en numerosas batallas, reclutados en ejércitos pagados por la Corona (siglos XVIy XVII) junto a soldados nacidos en diferentes lugares de Europa, los ejércitos “españoles”, por ejemplo, el ejército representado en el cuadro de las Lanzas de Velázquez que luchaba a favor de Felipe IV, estaba compuesto por catalanes, aragoneses, castellanos, italianos, personas procedentes del Imperio y mercenarios…. Si usted se refiere a que los catalanes como “nación” enfrentándose a otra “nación” no ganaron ninguna guerra es cierto, pero es que nunca han tenido un “ejército nacional”, lo que no implica que no hayan matado, asesinado y se hayan comportando como el resto de los mortales a lo largo de la historia. Según su interpretación, los aragoneses, gallegos, castellanos, andaluces… tampoco habrían ganado ninguna guerra. España como Estado institucional nació a principios del siglo XVIII y Cataluña, nos guste o no, era un distrito más de este Estado, y como tal, ganó y perdió guerras como el resto del territorio considerado en aquella época como España, así que su percepción es totalmente errónea, los catalanes también “ganaron y perdieron” guerras, como todos.

Con respecto a la guerra de sucesión a la que usted se refiere con la batalla de 1714: es cierto que existía una buena proporción de población de Cataluña que apoyó al archiduque Carlos, pero igualmente es cierto que hubo catalanes pertenecientes a la nobleza y las elites que apoyaron a Felipe V hasta la muerte. La guerra de sucesión no fue una guerra entre naciones como se ha recalcado muchas veces por historiadores poco rigurosos, no fue una guerra entre Castilla y los territorios de la antigua Corona de Aragón, fue una guerra entre grupos sociales y políticos, ya que gran parte de la nobleza (castellana, aragonesa y catalana) apoyó al Borbón y en Castilla también hubo población que apoyó al archiduque. ¡No se confunda! Por tanto, la batalla de 1714, la perdieron unos catalanes y la ganaron otros catalanes. Muchos nobles catalanes se alegraron de que ganara Felipe V ya que éste acabó con las trabas que en la corte de Madrid les ponían para entrar a formar parte de las instituciones reales. Con Felipe IV se abolieron estas limitaciones y castellanos, catalanes, aragoneses y valencianos (todos ellos nobles porque era una sociedad estamental y desigual) pudieron entrar a formar parte de estas instituciones, tal y como reclamaron durante siglos. Así que otro error.

De nuevo, le reitero que el concepto de libertad que usted pones en boca de los catalanes del siglo XVIII no existía en aquella época, ya que este concepto actual nace durante la revolución francesa, y aún entonces tuvieron que pasar siglos para que esa libertad, igualdad y fraternidad tan jaleada por los revolucionarios, se extendiera a las mujeres. La libertad que defendían las instituciones medievales catalanas se correspondía con la defensa de los intereses propios de una elite que consideraba inferior al tercer estamento, lo que llamaríamos nosotros el pueblo ¿es esa la libertad que usted defiende? Seguro que no.

Laura dijo...

Me encantan los burros, son animales entrañables que han trabajado muchísimo para nuestro bienestar a lo largo de la historia. Quiero decirle que a muchos de los que usted llama españoles repudian los toros, rechazan esa fiesta llamada “nacional” con la que nunca se han identificado. Juan Ramón Jiménez, premio novel de literatura, (Huelva) amó a los burros y no era catalán, sólo hay que recordar su obra Platero y yo. No creo que Juan Ramón, dotado de una sensibilidad excepcional y que tuvo que exiliarse durante la guerra civil tuviera como emblema de su país, España, el toro. Está usted equivocado si crees que a todos los españoles les gustan los toros, yo lucho porque se acabe la fiesta; y también he de decirle que hay catalanes a los que les encantan los toros. Aunque sí alabo la ley de protección animal de Cataluña, muy adelantada, felicidades. Y las iniciativas parano utilizar las plazas de toros allí me parecen maravillosas. Eso sí, no identifique a todos los españoles con los toros, es un error gravísimo.

Y lo del cava, es otra vez un invento de los medios de comunicación y de los políticos, que tratan de crispar los odios nacionalistas para conseguir sus objetivos. Le puedo decir que no conozco a nadie que haya secundado el boicot del cava y, de verdad, conozco a muchos madrileños, zaragozanos, andaluces… de verdad a muchos. Otro error.

Tampoco entiendo por qué ahorrar una letra es tan glorioso. Añadirla me parece igualmente bonito. No me voy a sentir inferior por acabar las palabras con una letra más. Tanto el catalán como el castellano son lenguas muy antiguas e igualmente merecedoras de nuestro cariño y atención, no es mejor el catalán por ahorrarse letras, Ramón Llull, como otros autores medievales, escribían un catalán maravilloso y no creo que pensara que su lengua era mejor que el castellano por ahorrar letras.

También he de decirle que el Quijote no se habría vuelto cuerdo en Cataluña, de eso estoy segura, no por nada en especial, sino simplemente porque un loco no lo es menos según el lugar en el que esté; y menos mal, porque si el Quijote (por cierto un personaje literario) hubiera recobrado la razón (en Cataluña o en otro lugar) habríamos perdido una de las joyas de la literatura universal (fíjese que digo universal y no española, el Quijote ha sido reconocido mundialmente)

Dice que la población catalana se define por una doble característica, esto me parece desmerecer a los seres humanos que habitan en Cataluña; supongo que ellos son como los demás. Decir que tienen características especiales es catalogarlos, limitarlos y encajonarlos en un estereotipo. Afirmar que todos los catalanes con caprichosos (por el “rauxa”) o sabios (por el “seny”) es igual que decir que los andaluces con vagos, los catalanes peseteros, los madrileños chulos y los aragoneses tozudos y cabezones; una verdadera tontería y un insulto para los catalanes que son y serán lo que ellos quieran ser, pues cada individuo es libre de ser lo que quiera al margen de los nacionalismos y los regionalismos.

Ah! Un apunte, Dalí, además de ser el surrealismo en estado puro, fue franquista hasta la médula.

Y además Barcelona es una ciudad más, con sus virtudes y sus defectos, como otras ciudades europeas, ni más ni menos. Y recuerde que yo he nacido allí.

Si realmente quiere hacer un panegírico de los catalanes, hágame caso, no utilice la historia, porque estará haciendo el ridículo.

Una última pregunta ¿qué significa ser catalán hoy? Es una pregunta para la que no encuentro respuesta. Mejor hablemos de seres humanos, un concepto más solidario y enriquecedor.



Por cierto, los discos de su hijo me encantan.

María del Carmen dijo...

Ser Catalán o de cataluña no tiene nada de malo en sí, es una tierra muy hermosa con gentes con su propia sabiduría, que merecen respeto por ser tales.

A la hora de hablar d e la historia cabe recordar que tales han surgido con fuerza en el siglo XIX, después vinieron las
revoluciones burguesas y han surgido PAÍSES bajo la denominación de
"íberos" los cuáles vivían desde tiempos inmemoriales,siendo unos de los más antiguos pueblos del mundo.

Los fenicios y los griegos fueron colonizadores, y a su vez los griegos sobresalieron por toda la cultura desarrollada, desde la historia, matemáticas, filosofía, letras, arquitetura, entre otras áreas.

Los romanos al llevar su conquista han arrivado a tierras,territorios, ciudades y han y romanizaron la península Ibérica, por ende :

CATALUÑA NO , DDADO QUE NO EXISTÍA.

La realidad contemporánea con sus circunstancias y las inmigraciones y emigraciones en a la actualidad que urgen en la sociedad moderna tienen sus propios ritmos, compromisos, ideales y sistemas que no ha de evaluados con la mirada o desde la óptica de ese tiempo.

Es admirable las buenas realciones que mantiene Cataluña con otras ciudades y países, y ello se ha debido sin lugar alguna a la valía y el mérito propio que ha tenido para arribar a ese tan próspero resultado.

Reconozco y le felicito por su cultura pero a mi parecer creo que cierta parte histórica le deberia dar una nueva mirada.

El post es interesante e invita al debate.


Dejo un saludo desde Buenos Aires.

Marycarmen
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Josep Lluís dijo...

Gracias por vuestras aportaciones Laura y María del Carmen.

Laura, intentaré hacerle llegar al padre de Manu Chau tu comentario porque, es suyo y no mio al artículo aunque coincido tanto...

De todas formas, permíteme decirte que veo en ti un discurso recurrente en ocasiones: ¿qué tiene que ver el burro catalán, con los toros?, por poner un ejemplo.
Y lo del catalán, núnca he oído que sea mejor que cualquier otro idioma por el hecho de ahorrar palabras... no le veo la vuelta.

Pero con todos, gracias Laura.

A estas alturas María del Carmen, es solo cuestión de respetos, de sumar y no de restar o dividir. Supongo que mucho más fácil de como lo hacemos.

Un saludo desde este lado de mundo...

Fiebre dijo...

Yo no soy tan erudita como tus anteriores lectoras.
Y por motivos de trabajo he vivido prácticamente en toda España.

Lo único que sé es que me gustan las personas.
Y en ocasiones algunas menos, sean catalanes, vascos, andaluces gallegos... o mediopensionistas.

Josep Lluís dijo...

Opino como tu Fiebre, a estas alturas ciertas disquisiciones me ponen malo malísimo...

Beso

Cristian Martin dijo...

Yo tengo el gran privilegio de tener amigos catales, los cuales coinciden en decir que ante todo se siente catalanes y luego españoles y que estan cansados de que se use el tema de la independencia por los politicos solo para obtener votos y poder chupar de las arcas como siempre.

Catalunya es un pais dentro del estado español al igual que Canarias, Extremadura,Pais Vasco, etc.

Los catalanes son muy inteligentes para dejarse engañar por politicos sin escrupulos.

Viva Catalunya y viva España pese a quien le pese.