25/5/08

Cuenta atrás

No se bien si es la edad la que hace eso pero, quien no se ha preguntado alguna vez: ¿cuánto me queda de vida?. Y después de esta le siguen otras como: ¿qué haría si supiera la fecha de mi muerte?, ¿a quien se lo diría?, ¿a quien le daría las gracias?, ¿con quien me disculparía?...

Estas preguntas, que a muchos se les puede antojar un sin sentido, deben no serlo tanto cuando la empresa Timex ha diseñado un reloj cuya función básica es la de mantener a su propietario permanentemente avisado de “cuanto tiempo le queda de vida”. Para ello, habrá que facilitarle una serie de factores con los que el artilugio, elaborará las malignas predicciones: horas de descanso, alimentación, estrés, y otros datos de nuestra salud.

Yo no voy a ser de los que me lo compre. En primer lugar, porque prefiero no tener este tipo de datos y dedicarme simplemente a vivir. A vivir sin estar permanentemente mirando mi fecha de caducidad. Por otra parte, porque no creo demasiado en sus predicciones, seguro que no tiene un factor de corrección llamado Murphy, o aquel otro que dice: “hace un día maravilloso, verás como viene un “gili…..” y te lo estropea”.

Como veis, no hay una formula magistral. Puede que sea una de las gracias de la vida, saber cuando empieza pero no, cuando acaba.

De todas formas, si queréis vivir en la inseguridad, en el temor, y como yo sois de los que no os lo vais a comprar, no dejéis de seguir las instrucciones de Julio Cortazar en su "Preámbulo" e "Instrucciones para dar cuerda al reloj":

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

Instrucciones para dar cuerda al reloj

Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan. ¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.

2 comentarios:

Pedro dijo...

¡Vaya con el inventito! Si es que hay gente para todo.
Me han gustado mucho los textos que has elegido. Me lo pensaré dos veces antes de regalar un reloj. Por cierto, yo soy de los que no lo usan, a no ser que sea explícitamente necesario.
Un abrazo.

Salondesol dijo...

¡Vaya con el inventito...! Digno del hipocondríco más recalcitratrante... jajaja...! Pués no, a mi también me gusta más no saber mi fecha de caducidad,
Ahora no vivo exclavizada del reloj de muñeca, la exactitud precisa del reloj del móvil es mejor... y encima estás controlada en cualquier parte.

Eso de que se abra un nuevo plazo mola, como volver las manillas en sentido contrario y deescontar minutos, horas, años... sería genial, así si me apunto a ponerme reloj.
Bikos.